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| Sección
2: Actualidad Artística - Archivo octubre 2002 |
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| El tango sigue dando nuevos valores En el viejo teatro «El Colonial» de Buenos Aires, se presentó el grupo «Astor Cuatro», en un recital que incluyó un repertorio compuesto por temas de Piazzolla. ![]() El grupo a pleno: Damián Balarino, Ezequiel Dutil, Diego Sandullo y Guillermo Rubino. Hoy más que nunca, el valiosísimo aporte de las nuevas generaciones de jóvenes músicos a la música ciudadana, nos confirma que el tango no sólo sigue más vigente que nunca, sino que ha cobrado nuevos y más adeptos y resurge con una fuerza y vigor como pocas veces se ha visto en los últimos tiempos. Es cierto y sobradamente sabido que la tendencia que ha tomado el género en las últimas décadas (a partir de Piazzolla), ha tenido muchos detractores que defienden las raíces originales del tango, cuestionando todo aquello que no mantenga su forma y estructura original. Pero también es cierto que el mundo y la tecnología han sido capaces de avanzar a pasos agigantados, y no por ello la música tiene que ser, obligatoriamente, una excepción. Ya se sabe que la música de Piazzolla se ha alejado del esquema tradicional del tango que todos conocemos como tal y, si insistimos en dejar de llamarlo tango, al menos convengamos en que se trata de una nueva corriente de este popular género (el "Tango Sinfónico", como se lo conoce actualmente), pero tango al fin y al cabo y una música que, bien interpretada, es capaz de mantener en lo más alto el recuerdo de uno de los más grandes compositores argentinos de los últimos tiempos. Este es el caso, precisamente, del grupo «Astor Cuatro» (grupo dedicado al repertorio de Piazzolla, como su nombre lo sugiere), que el pasado sábado 19 de octubre se presentó en el teatro El Colonial de Buenos Aires, brindando un espectáculo digno de ser escuchado y repetido. La actuación del
grupo fue sencillamente impecable, porque quienes esperábamos
encontrar un vacío orquestal que dificilmente pudiera ser cubierto
por un cuarteto, nos llevamos una grata sorpresa. Los cuatro instrumentos
que componen el grupo, el piano (a cargo de Damián Balarino),
el contrabajo (Ezequiel Dutil), el violín (Guillermo Rubino),
y la guitarra (Diego Sandullo), fueron llenando la sala con notable
buen gusto, precisión y armonía, al punto tal de hacer
olvidar por completo la ausencia del bandoneón y el resto de
los instrumentos clásicos que conforman una orquesta. Más
aún si se tiene en cuenta que el grupo no utilizó (a excepción
del guitarrista) instrumentos electrónicos u otro sistema de
amplificación. De todos modos, dentro del marco de una noche plagada de virtuosismo e impecable profesionalismo, este hecho aislado no alcanzó para restar mérito a un espectáculo que colmó y hasta sobrepasó las expectativas de todos los allí presentes, incluyendo a quienes miramos la escena desde un punto de vista mucho más crítico y exigente. Por eso esperamos (e insistimos) que espectáculos como estos se repitan con más frecuencia, para beneplácito y regocijo de todos los que gustamos de la buena música. Carlos
Reyna
Buenos
Aires, octubre de 2002(Esta
nota también fue reproducida --con algunas pequeñas modificaciones
y agregados de carácter localista-- en el diario «El Oeste»,
de la ciudad de Mercedes, Pcia. de Bs. As.) |
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